Las bibliotecas populares se reinventaron durante la pandemia, con entregas y actividades diversas

Las bibliotecas populares ofrecen protocolos de salud, beneficios y programas interactivos.

Las bibliotecas populares ofrecen protocolos de salud, beneficios y programas interactivos.

Centenarias y populares, las bibliotecas públicas de todo el país han superado con éxito las restricciones de la pandemia con protocolos de salud, beneficios y programas interactivos que les han permitido reivindicar su prestigio y adaptarse a los tiempos tecnológicos con talleres de lectura y actividades sociales.

Esto fue puesto en conocimiento de los corresponsales de Télam por los responsables de estas instituciones, como Natalia Villegas de Río Negro, quien celebró que «las bibliotecas renacieron, la tecnología no las arrasó y tampoco la pandemia» o Silvia Rey Campero, de Jujuy, quien subrayó que «la gente lo está leyendo y nos hace muy bien echarle una mano en este difícil momento».

En Buenos Aires, por ejemplo, la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia de Bahía Blanca, 138, ha trabajado durante la pandemia con un servicio de entrega de bibliografía desde mayo y durante 20 días que permitió la entrada de miembros.

«Es una contradicción que los bares y brasseries estén abiertos y no la biblioteca»«

Rosita Amaya, de la Biblioteca Popular Vélez Sarfield

La directora de la biblioteca, Laura Faineraij, Dijo a Télam que “los socios solicitaron por correo electrónico o por teléfono los libros que les fueron entregados gratuitamente a domicilio”.

«Lo que les pedimos es que estén al día con sus cuotas», agregó, agregando que la biblioteca contaba con 150 mil libros, una colección de periódicos y revistas históricas de Bahía Blanca, mapas y tablas.

El sistema de entrega se inició en mayo «hasta que el municipio nos permite hacer entregas y devoluciones y los miembros que vienen a la biblioteca lo hacen con correas de barbilla», agregó.

“Las salas de lectura no están activadas y el personal trabaja con máscaras, guantes, distancias. Los lugares están señalizados, hay mamparas y plástico para separar” el personal y los socios, dijo. adicional.

En Córdoba, la integrante de la Comisión de la Biblioteca Popular Vélez Sarfield Rosita Amaya, dijo a Telam que todas las bibliotecas han estado cerradas desde el 20 de marzo, cuando comenzó la pandemia.

«Este próximo viernes nos darían la oportunidad de abrir aunque sea por un día», remarcó Amaya, criticando que en el mismo barrio «es una contradicción que los bares y cervecerías al aire libre estén abierto y no la biblioteca «.

En Santa Fe, la biblioteca Domingo Guzmán Silva de la ciudad de San José del Rincón, que cumplió 102 años, reabrió sus puertas el 20 de julio y las tres personas que allí laboran llegan una hora antes del horario laboral (de 9 a 13 horas) para activar los protocolos de higiene y permitir el ingreso de sólo una persona a la vez, que no puede quedarse más de 10 minutos.

«Los libros también se aíslan cuando se devuelven: van a una habitación separada, donde permanecen diez días hasta que vuelven a las estanterías»«

Pamela García Fernández, de Biblioteca Domingo Guzmán Silva

Pamela García Fernández dijo a Télam que los libros «también quedan aislados cuando se devuelven: van a una habitación aparte, donde permanecen diez días hasta que vuelven a las estanterías».

“La nueva realidad es pesada, porque no podemos activar la sala de lectura. Había personas que traían su llave USB y que leían en nuestras PC, en ese sentido estamos muy limitados”, agregó. concluye.

Muchas bibliotecas en Mendoza Se reinventaron en una pandemia para operar con protocolos de salud, entre ellos el de Chacras de Coria, donde se prestan libros por la ventana y sin acceso a la habitación.

“Todo el material que ingresa a la biblioteca se pone en cuarentena durante una semana para que la gente se mantenga tranquila de que no hay peligro de contacto a través de los materiales que están en préstamo”, explicó su directora, Estela Suris. en Telam.

Y, admitió, «es difícil porque es una biblioteca abierta donde los lectores entran y pueden buscar libros en los estantes», además de las recomendaciones de los bibliotecarios y el aumento de los préstamos digitales.

“Ayudamos a la gente a realizar trámites online, imprimir facturas u horarios de trabajo”, dijo Suris e indicó que incluso dejan el wifi encendido para que las personas que lo necesiten puedan conectarse desde el pavimento. También impartieron actividades virtuales como la formación y un ciclo de lectura de poesía y señalaron que habían realizado colectas para ayudar con el picnic.

«La gente confía mucho en la biblioteca. Son instituciones que no han perdido su prestigio».«

Estela Suris, de la biblioteca de Chacras de Coria

Suris destacó que han recibido muchas donaciones de libros, muchos de los cuales han sido enviados a cárceles locales, y destacó que «la gente confía mucho en la biblioteca. Son instituciones que no han perdido su prestigio».

En Neuquén, la popular biblioteca Quique Sánchez Vera ha desarrollado un plan de reconversión para atender las demandas del barrio de San Lorenzo, dijo la miembro de la mesa directiva Ana María Chaina, y subrayó que tienen “una comunicación permanente con los vecinos y que hemos logrado muchas tareas comunitarias ”, como montar una fábrica de yugular artesanal y un huerto.

Además, los tejedores vecinales confeccionaron gorros, pantuflas y mantas abrigadas para el centro de salud local y se conformó una red interinstitucional entre salud, escuelas y comisiones vecinales que produjeron material para difundir información. mensajes sobre la atención preventiva del coronavirus.

En La Pampa, la 62 Biblioteca Popular Durante la pandemia, se realizaron diversos programas para mantener activos los vínculos con la comunidad, como un encuentro virtual en el Club de Ciencias de Alpachiri con motivo del Día del Niño y un taller virtual de encuadernación en Isidoro D’Atri. en Santa Rosa.

Entre otras propuestas, el Ministerio de Cultura invitó a recolectar recuerdos de la feria provincial del libro (fotos, videos, documentos) y a agregar propuestas de actividades con la asistencia técnica que ofrece la organización de la feria.

En Chubut, 52 están inscritos en el registro de bibliotecas populares pero los que están en funcionamiento no llegan a los 30, confirmó a Télam la Federación de Bibliotecas Populares del Chubut que preside Patricia Calderero en El Maitén.

La actividad en las bibliotecas se activó en agosto, tras aprobarse el protocolo sanitario de la actividad que “en nuestro caso se reduce a lunes, miércoles y viernes, donde damos y recibimos libros, pero la sala de lectura n ‘no está activado ”, explicó. Stella Maris Dodd, presidenta de la Biblioteca Popular de Gaiman y miembro de la Comisión de la Federación.

El dirigente recordó que «una vez devuelto el libro se debe poner en cuarentena dos semanas durante las cuales no se podrá entregar» y explicó que «no todas las bibliotecas cuentan con la asistencia de la CONABIP (Comisión Nacional de bibliotecas populares) porque todas están con papeles al día, en nuestro caso sí y esto es importante porque esto nos permite al menos cubrir los costos de los servicios y otros costos fijos ”.

La coordinadora de las Bibliotecas Populares de Río Negro, Natalia Villegas, le dijo a Telam que «las bibliotecas renacen, la tecnología no las ha borrado y tampoco la pandemia. Sabían adaptarse; crear talleres de lectura y encuentros con escritores en las redes sociales y comprar material en la Feria Virtual del Libro que organiza CONABIP ”.

«Las 109 instituciones registradas en Río Negro han recibido herramientas para trabajar virtualmente, ya que casi todas han cerrado por la pandemia», agregó Villegás. Las bibliotecas, a su vez, cuentan con agentes públicos que gestionan y generan contenidos virtuales a través del teletrabajo. Por su parte, la Secretaría de Cultura de Río Negro ha elaborado un protocolo de salud y capacitado personal para la reapertura de bibliotecas, «el protocolo está sujeto a la situación de salud de cada una de las localidades, cuyas realidades son diferentes».

“Se han reajustado los espacios, se toman los pedidos virtuales y se planea un recorrido para que el afiliado pueda sacar el libro embolsado que, al ser devuelto, tiene una cuarentena mínima de 72 horas”, señaló Villegas.

En Jujuy, las bibliotecas populares se reinventan con pedidos por teléfono o internet y retiros programados respetando protocolos.

Como el Biblioteca Popular de Jujuy, 119 años, y la presidenta de la junta directiva de esta institución, Silvia Rey Campero, dijo a Télam que este mecanismo les permitió dar respuesta a muchas solicitudes, entre ellas «novelas y libros en la sección de historia y padres que estaban haciendo demandas para sus hijos «.

«La gente está leyendo y nos hace muy bien echarles una mano en este momento tan difícil», dijo Rey Campero, agregando que hoy solo se enfrentan a situaciones especiales debido a la difícil realidad sanitaria en la provincia. Y recordó que en junio se inauguró en blogspot una “Biblioteca Belgraniana”, con una sección donde se encontraba todo el material disponible referente a las luchas por la independencia y al general Manuel Belgrano, 200 años después de su muerte. reagruparse.



Fuente: Telam | Ver noticia

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