Monseñor Lugones: «Hay que repensar la economía con rostro humano para la pospandemia»

El jefe de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, Monseñor Jorge Lugones, enfatizó la necesidad de «repensar la economía con rostro humano para el escenario pospandémico» del coronavirus y argumentó que «la crisis ha demostrado que el bien común necesitaba un estado presente «.

«La pandemia y una tragedia pueden ser una oportunidad», dijo el obispo de Lomas de Zamora en una entrevista con la agencia Télam, en la que señaló que la Iglesia ve «con gusto cómo los gobiernos de diferentes marcas de partidos «» están haciendo esfuerzos conjuntos para mitigar, en particular en el área metropolitana de Buenos Aires, la propagación del virus.

Todas estas reflexiones se reflejarán la próxima semana, del lunes 6 al viernes 10, en la tradicional Semana Social que la Comisión Episcopal organiza cada año en la ciudad de Mar del Plata y que, por primera vez, debido al aislamiento social. tendrá lugar prácticamente a través de YouTube.

Bajo el lema «Nadie salva solo», y bajo el lema «Llamados a remar juntos hacia una conversión humanista y ecológica», la reunión se llevará a cabo durante cinco días, a partir de las 6 de la tarde, con la participación de los Ministros de Educación , Nicolás Trotta y el Medio Ambiente, Juan Cabandié; el de Buenos Aires Health, Fernán Quiros; la jefa de ANSES, Fernanda Raverta, el senador Martín Lousteau y la presidenta de Télam, Bernarda Llorente, entre otros líderes.

– Telam: ¿Cómo se ve esta semana social única en medio de la pandemia?

– Lugones: como cada año, la Comisión Episcopal para la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) alienta esta reunión con personas que representan a los diferentes sectores de la comunidad, para reflexionar sobre la realidad social de nuestro país, una realidad que en los últimos años a veces nos desafía cada vez más dolorosamente. Nos propusimos abordar situaciones de pandemia y escenarios posteriores, en la línea que planteó el Papa Francisco, tratando de analizar cómo estamos haciendo para forjar un mundo más equitativo, cómo promovemos el diálogo y la reflexión común, cómo Pensamos al día siguiente en términos de reactivación económica.

– T: ¿Es posible que la pandemia lleve a la sociedad a una «conversión humanista y ecológica» como dice el eslogan de la reunión de este año?

– L: La pandemia, además de una tragedia, puede ser una oportunidad, esta oportunidad en la que «nadie se salva solo», donde el desafío colectivo puede ser esta conversión humanista y ecológica, donde podemos encontrar formas de construir una sociedad más igualitaria. Esto requiere sensibilidad social y un sentido de hermandad y solidaridad, lo que implica no solo la inclusión sino también la integración, sin la cual el humanismo y el hacerse cargo del hogar común no son posibles.

– T: ¿Cómo ves que el liderazgo de todas las áreas se está comportando en este momento? ¿Crees que el estado reacciona a las circunstancias?

– L: Los problemas preexistentes de la pandemia se han agudizado. Podríamos enumerar varios; Primero destacamos el problema del aumento de la pobreza que desencadena una lista de situaciones difíciles: alimentos, falta de trabajo, hacinamiento en barrios de clase trabajadora, riesgo de que la necesidad genere cumplir plenamente con la cuarentena, situación atención primaria, gente de la calle, también después de la violencia y la falta de prevención, a menudo consecuencia de otra pandemia, de narcotraficantes y la deformación de las condiciones de vida en los barrios periféricos. Observamos que en todo el país nos enfrentamos a una variedad de situaciones hoy en día, donde hay regiones que han podido progresar para escapar de situaciones de aislamiento. Por otro lado, en el AMBA, persiste una situación crítica de circulación comunitaria del virus y, allí, observamos con placer cómo los gobiernos de los diversos partidos firman esfuerzos conjuntos para manejar las situaciones. La crisis ha demostrado claramente que el bien común necesita un estado presente.

– T: ¿Qué pasará el día después de la pandemia en el país ya afectado por serios indicadores socioeconómicos?

– L: Mantuvimos durante todo este tiempo que la pandemia empeoró una grave crisis laboral, económica y alimentaria que atravesó nuestra gente. Los indicadores de organizaciones internacionales hablan de un empeoramiento de la situación. Estamos particularmente preocupados por la situación de los sectores más vulnerables y, en particular, los niños que también han visto limitado su acceso a la educación debido a la falta de acceso a los recursos tecnológicos. La pandemia ha revelado la enorme cantidad de excluidos o rechazados del sistema, como dice el Papa Francisco, que hoy necesitan atención y atención, así como oportunidades para el futuro.

– T: – ¿Qué propuesta se hará para la pastoral social para la pospandémica?

– L: Por un lado, como dijimos el año pasado en Paraná, nos pareció más que nunca necesario repensar la economía con rostro humano para el escenario pospandémico: una economía que pone en el centro atención a las personas, dignidad del trabajo; en el diálogo como factor de articulación de las diferencias políticas y sociales; en una economía de producción y consumo más que en una economía de especulación.



Fuente: Telam | Ver noticia

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